El tresero.
Recibe un cantalazo (le echamos los trastos) en octubre de 2002, ante la terrible huída de Dávide Sedicente Zancocho. Pero hete aquí que Pepone tenía contrato en vigor con unos u otros. Como no había perras pa pagar la claúsula de rescisión esperamos a la llegada en 2004 de La Carta de Libertad. La celebramos con una fiesta que todavía está sin recoger.
Es el más alto de la plantilla.